jueves, 30 de noviembre de 2006

Cerrado por remodelación

Cansancio, confusión, ascendiendo rápido, mareo, felicitaciones, dinero (sí...y ¿para qué?). Ni Prat, ni Bello, ni Mistral pueden llenar el vacío de no crear. Cambiaría billetes por sueños, pero los sueños no se compran.

Quiero parar, dejar de pensar y sólo volver a la crudeza de sentir.

Las musas se fueron de shopping...

sábado, 18 de noviembre de 2006

JuegoCuento

Hace tiempo se me ocurrió la idea del juegocuento. Ahora ¿qué diablos es un juegocuento?

Básicamente es un cuento escrito por más de una persona. Cada uno aporta su parte por turnos.

Es escrito online, principalmente usando Messenger(con el historial activado). Lo cual no da tiempo para pensar demasiado y eso implica que el subconciente de cada escritor(a) se manifieste con ideas, personajes, giros, etc. De hecho, para mí una de los mayores atractivos es ése, que las ideas fluyen casi sin filtros y eso ayuda a leer no sólo la historia sino también las ideas, sueños, fantasías, miedos, obsesiones y prejuicios de los escritores.

La historia debe ser totalmente espontánea, por lo que absolutamente nada está predefinido.

La única regla es mantener la coherencia de la historia es decir, que no queden cabos sueltos, ni personajes sin razón de ser.

La idea es sorprender al lector pero también a los co-escritores mediante giros inesperados, personajes nuevos, etc. Si no te gusta cómo va la historia puedes torcerla cuando sea tu turno =P

Bueno, sin más preámbulo aquí va el primer JuegoCuento.

Recuerdos (por Juan Carlos y Zaidita)

Una mujer va caminando por una calle desierta, el cielo está oscuro y todos parecen haberse ido a otro lugar. Pero en ese momento comenzó a pensar que no era que los demás se hubiesen ido a alguna parte, sino que ella era la que no estaba en donde debía.

Entonces oyó un estallido y gente gritando, a lo lejos divisó una columna de humo, comenzó a correr hacia el lugar sin pensar mucho en lo que hacía.

Pero pronto se dio cuenta que no era lo que veía, si no lo que estaba pensando. Su mente estaba confusa.

Su cabeza daba vueltas. Comenzó a mirar hacia todos lados. De pronto la voz de un hombre la llamó: "¡Alicia! ¡te hemos buscado por todas partes! Hay muchos heridos y necesitamos que nos ayudes a atenderlos, eres la única doctora cerca". Ella no entendía, de pronto se miró en una de las pocas vidrieras que quedaban intactas y se vio, estaba con su delantal ensangrentado. Entonces comenzó a entender que ella era doctora en zona de desastre, quería ayudar a los heridos aún sin recordar su nombre ni nada más.

Ella avanzó y acudió en ayuda de otros aún sin certeza del cómo, no se acordaba de nada, de pronto se vio caminando sin sentido en un lugar que no conocía, de una manera que poco entendía y todo daba vueltas, pensaba en cómo y cual ayuda daría a quién y qué causo tanto desastre, pero mientras más cavilaba, más interrogantes surgían que no la dejaban en paz, y así seguía acercándose al lugar donde se encontraban los heridos. No sabia si era su nombre por el cual la llamaban, pensó que la confundían y al pensar tanto, no hallaba la forma de poner sus ideas en claro.

Hasta que los gritos de una mujer la sacaron de su trance y reaccionó, comenzó a correr hasta llegar donde estaba la mujer. Estaba con sus ropas destrozadas, tenía la cara llena de barro. Le tomó la mano tratando de tranquilizarla.

Pero por mucho que quiso yudarla no encontró de qué manera hacerlo y así veía a aquella persona desangrarse en sus brazos.

Lucía miraba desde lejos mientras los dos hombres conversaban con aire docto. El de lentes dijo: "Me parece que hay muy poco que hacer. Su condición es bastante grave, el trauma sufrido debe haberla afectado a un nivel muy profundo". A lo que el otro respondió:" Sí, se nota que lo vivido en Bosnia la afectó de manera terrible". De pronto Lucía se levantó, sus ojos estaban vidriosos pero decidió que ya no seguiría llorando, debía ser fuerte para apoyar a su hermana. Si ella perdía la esperanza sería el fin para Alicia.

Alicia cayó en cuenta de todo, recordó aquellas aterrorizantes tardes de bruma veraniega en Bosnia. De todos los maltratos, de aquellas torturas que vio y que en alguna forma fue partícipe y culpable. Todo venía a su mente con claridad ahora, veía su vida de manera tan triste, a su amor perdido entre gajos de piel ensangrentada desparramada en el piso, veía dolor y más dolor…tenía sentido, él había muerto y con ello su razón de ser y vivir.

Los doctores la observaban fríamente mientras ella azotaba su cabeza contra las paredes acolchadas recordando la culpa que la atormentaba por no haber podido salvar a su amor, en ese trágico día en que su vida dejó de tener sentido.

De pronto Lucía recordó que le había traído un regalo a su hermana que podría ayudarla a sobrellevar el dolor en su delirio. Se acercó a los siquiatras y les dijo: " Quiero ver a mi hermana". Los médicos consintieron. Ella entró, abrazó a su hermana y le dio una pequeña fotografía. Era la única foto que se sacó junto a Jean, el amor de su vida. Ella, en un extraño momento de lucidez, sonrió.

Su hermana también sonrió, con lágrimas en sus ojos, luego se fue. Alicia entonces pudo escapar de la tristeza, aún cuando su cuerpo seguía cautivo en aquella institución siquiátrica, su mente y su alma escaparon a lo más recóndito de su memoria. Y pudo recordar aquellos momentos felices junto a su amor, ya nada importaba. Ahora su locura era el feliz refugio a su alma destrozada.

¿Alguien más se anima? Déjenme un mensaje en la pizarra bizarra con su MSN y yo me contactaré.

PD: Próxima entrega, juegocuento escrito junto a Jhazmine.

martes, 7 de noviembre de 2006

En la oscuridad

A-mor

Susurras mi nombre en las sombras

ofreciéndome tu abrazo eterno

para descansar de esta nostalgia


Me llamas en mi noche solitaria

pero mi espíritu se aleja de ti

y de tu beso frío e irreversible


Me rehúso a hacerte mía

aún sabiendo que al final

seré irremediablemente tuyo.


Epitafio (a mi mamá)

Viniste a este jardín de dolor

lo sembraste de amor y ternura

y aún después de tu partida

la esperanza florece en cada recuerdo

en cada corazón que tú tocaste.