sábado, 7 de febrero de 2009

Contra

Me extraña que ciertos hechos, personas y lugares tengan un halo de dogma inobjetable. Lo que más me llama la atención es que a cualquier que plantee una opinión distinta a lo políticamente correcto o una meramente distinta a la del interlocutor, se le trata de acallar con anatemas, dogmas y descalificaciones, obviando todo argumento con fundamento racional y/o histórico.

Si criticas el gobierno de Allende eres un facho, si criticas a Bachelet eres un machista y/o misógino, si criticas a los empresarios eres un resentido, si criticas a Obama eres racista, si criticas la idea de dios o a las religiones eres un blasfemo, si criticas a Israel eres antisemita, si criticas a Piñera eres un comunista, si criticas a las organizaciones de caridad eres un insensible.
Al final, sólo se puede criticar a los pedófilos(que no sean curas), a los ladrones(siempre que no hayan robado lo suficiente como para demandarte), a los asesinos(siempre que no estén en el poder).


Israel (el estado, no el chanta de la tv)

Hoy no se puede criticar la política criminal de Israel, sin ser tildado de antisemita. Que yo sepa la palabra semita incluye a varios pueblos, no sólo a los judíos. Pero ¡hey! la ignorancia de las masas siempre favorece a quienes detentan el poder.
Se engrifan, con justa razón, cuando alguien minimiza el Holocausto, pero dejan la moral en la casa, cuando se trata de justificar bombardeos genocidas.

De paso, a quienes tanto cacarean por el pueblo palestino, ¿qué tienen que decir sobre los mapuches? Cuando el estado o privados se adueñan de las tierras mapuches se le llama expropiación, reubicación, redestinación de suelos y otros eufemismos. Pero cuando el pueblo mapuche lucha por una reivindicación histórica, se les acusa de terroristas, se abanican con la maldita ley de seguridad interior del estado(herencia del dictador). Critico abiertamente el método violento de algunos mapuches, pero eso no desmerece un ápice la legitimidad de su lucha. He leído encendidos debates sobre Gaza, en sitios web chilenos...quisiera ver esa lúcida pasión al momento de hablar sobre nuestra Araucanía.


Políticos

Barack Obama. Si, si, que la esperanza, que el cambio, que esto, que lo otro. Es un gobernante mulato, no un sabio taoísta. No porque Oohhbama llegue a la Casa Blanca va a cambiar el apoyo a políticas genocidas(Israel), ni el intervencionismo en la política interna de otros países. Y quienes lo creen así, deberían leer un libro de Historia.

Bachelet. Ha ido de tumbo en tumbo, en un ministerio crucial (Hacienda) optó por un tecnócrata, incapaz de ver más allá de su pc con pantalla plana. Tiene tanto temor de dejar en evidencia a Lagos, que antepone su lealtad política incluso por sobre la verdad.

Allende. Me causa sentimientos encontrados. Por un lado admiro su consecuencia hasta la muerte, pero eso no quita que haya tomado pésimas decisiones como gobernante.

Piñera. Es casi imposible criticarlo sin ser catalogado de comunista y/o resentido. Pero basta leer "El saqueo de los grupos económicos al Estado chileno",(María Olivia Monckeberg, Ediciones B) para saber cómo se enriqueció de un día para otro.

Frei = Piñera.

José Antonio Gómez. Pfffffffffffffffffffffff


Un techo para Chile, Hogar de Cristo e instituciones afines.

Más que criticar a las organizaciones o a quienes participan de ellas, critico la ideología que se esconde detrás. Si en Chile se aplicaran más impuestos a quienes ganan más, si los empresarios no evadieran impuestos declarando el jeep del hijo como si fuera de la empresa, si hubiera una mejor distribución de la riqueza, etc. En suma, si Chile fuera un país con mayor justicia social, no necesitaríamos tener Teletón, ni Hogar de Cristo, ni un techo para Chile.

Estas organizaciones, por muy loables que sean sus intenciones, lo único que hacen es perpetuar la caridad. Si los políticos (del color que sean) realmente se preocuparan del beneficio de todos (y no sólo de sus obesos ombligos), la función de dichas organizaciones tendría mucha menos gravitancia que la que tienen ahora.
Mientras las empresas hacen el lavado de imagen siendo caritativos, siguen siendo injustos a la hora de pagar sueldos. Soy un hereje, orgulloso de serlo, pero admiro al Padre Hurtado, particularmente por su frase: "La caridad empieza donde termina la justicia". Lamentable que en pleno siglo XXI, su reclamo aún siga vigente.