En lo personal, no me es de gran importancia si ella creía o no. Su dedicación a los pobres es loable, incluso para aquellos que como yo, desconfían y cuestionan abiertamente a las religiones y sus curias.
En lo que sí critico a la Madre Teresa, es en la ideología entretejida en su obra hacia y por los pobres. Ella siempre habló de CARIDAD pero no de JUSTICIA. Centró su accionar siempre en la lástima, en la limosna, pero nunca fue enfática en defender la justicia social. Aún cuando esto no debe extrañar tomando en cuenta que vivió gran parte de su vida en India, donde la faramalla hinduista del karma("Si eres pobre, ignorante y explotado es en castigo por tus pecados en vidas pasadas") es de uso común para justificar las injusticias sociales y el status quo de las castas.
Ningún poderoso aplaude a quien cuestiona su poder, supongo que por eso la Iglesia la apoyó irrestrictamente y los estados(especialmente USA) le concedieron diversos premios. Incluso le concedieron el cada vez más devaluado Nobel de la Paz(1979). Pero el oportunismo y conveniencia de los poderosos no empaña un ápice su incansable entrega.
Aterrizando el tema a los beatos de Chile, me siento mucho más cercano al Padre Hurtado que a Sor Teresa de los Andes, ya que mientras el primero se mantuvo firme en el combate a la pobreza y las desigualdades sociales("la caridad comienza donde termina la justicia"), la segunda prefirió encerrarse en un convento a rezar. En términos humanos Alberto Hurtado me parece más valiente, coherente y consecuente. Ya que aún cuando su propia iglesia le cuestionaba abierta o soterradamente(como suele acostumbrar) el mezclarse con la clase obrera, él siguió actuando conforme a su conciencia más que a la voluntad de los gerentes de Vaticano Corp. Ahora, aclaro que no se trata de votar por quien fue más santo(guarden sus celulares) sino de contrastar formas de vivir y entender la vida y la espiritualidad.
En más de una ocasión escuché la tesis de que aquellos que no creen en Dios adolecen de una moral débil al no responder a ningún "poder superior". A lo que suelo retrucar, que la moral no tiene por qué depender de una amenaza o premio de alguna entidad superior. Eso es egoísta, ya que propugna la lógica de hacer el bien para ganar algo, igualando la generosidad hacia el prójimo con el pago de la hipoteca de un departamento en el Cielo(no pague en dólares sino con limosnas).
Siento que el hecho de que Sor Teresa haya llevado una vida de servicio, aún dudando de la existencia de Dios(incluyendo el castigo divino y la preciada vida eterna), no hace más que acentuar la genuina generosidad de su espíritu. ¿Me pregunto cuántos de los que ocupan un sillón en el directorio de Vaticano Corp. pueden decir lo mismo?
Me declaro agnóstico así que rechazo todo dogma y la única certeza que reconozco es la duda. Pero eso no me impide valorar a quienes son capaces de dejar el discurso y dar un ejemplo diario de entrega al prójimo, sean creyentes o no.
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