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viernes, 6 de julio de 2007

A mil por hora

Inmóvil, casi petrificado. El mundo pasa a mi alrededor y yo sin mover un músculo, sin siquiera pestañear. Permanezco quieto mientras todo avanza a gran velocidad.

Ella besaba al dueño de casa, permanezco inmóvil detrás del volante. Me dijo que me quería. Mi pie sigue firme sobre el acelerador. Creí en sus besos. Las luces se vuelven difusas. Me advirtieron sobre su ambición. El camino se acaba. El mundo se abalanza sobre mí a mil por hora, hasta que la misericordia se hace muro.

De pronto alguien me despierta con una palmada en la cabeza, abro los ojos lentamente. Mis amigos me ayudan a levantarme de la banca en la que me quedé dormido e inadvertidamente pateo la botella de vodka. Hace frío y la plaza está desierta. Me dicen que han estado media hora buscándome, y que ella también. Caminamos las dos cuadras de vuelta hasta la fiesta. Aunque en mi estado, caminar es más un dicho que un acto.

Al llegar busco las llaves de mi auto en la chaqueta, pero no las encuentro. Da lo mismo, Miguel sonríe, mientras hace sonar las llaves que no recuerdo haberle pasado. Sin saber cómo, llego al asiento trasero y ahí me quedo, con la cabeza apoyada contra la ventana. Tímidamente el sol comienza a traer claridad al día, y a mi mente. De pronto veo aparecer su rostro lloroso, a través del vidrio alcanzo a escuchar que me pide perdón, que ese beso traicionero fue culpa del alcohol. Pero ahora sé que ella se marea con el lujo y no con el alcohol. Junto las pocas fuerzas que me quedan y le grito: “¡Ándate a la chucha!”. Mis amigos se ríen a carcajadas, se suben al auto y nos vamos de esa fiesta de mierda. Escucho a Miguel decir:”De esas minas interesadas hay que arrancar huevón, a mil por hora”. Le respondo: “Sí sé, a mil por hora pero a pie”. Pero mi lengua está tan traposa que mis amigos sólo atinan a reírse. Yo también sonrío por mi buena suerte. Miguel me confiesa que me sacó las llaves del auto cuando supo la razón de mi repentina sed de olvido. Le agradezco, no siempre es bueno que los sueños se hagan realidad.