domingo, 16 de septiembre de 2007

Tiempo Malldito

El viernes iba caminando con mi tía hacia el Mall...bueno, al paseo que hay detrás del mall (la catedral consumista no me llama la atención). Cuando veo pasar a mi lado a cabellos de fuego, iba con su novio-ninja-escritor. Yo iba apurado para alcanzar a sacar fotos para mandarle a mi prima, que está sola en Sao Paulo y muriendo de saudade por su mae. Entonces tuve que reprimir mi reflejo de caminar contracorriente entre la masa para saludarlos. Así que seguí caminando, pensando en lo extraño de la situación. Extraño porque la reconocí por su pelo, miré a su acompañante y pensé: Sí, es ella. Y en el segundo siguiente pensé en mi prima, en que el sol ya se iba, en las fotos prometidas a modo de consuelo por la distancia, en que el tiempo es traicionero, en que tengo que ir de nuevo hoy en la mañana, en la pelirroja del cuento, en algunas ocasiones en que personas que no conozco me han mirado como si me conocieran, en aquellas veces que me encontré con amigos en lugares insospechados, en la cantidad de cosas que uno piensa en un segundo. También en las masas de gente, en la locura de comprar como si la felicidad se pagara en cuotas, en fin.

...como dice el Evangelio según Visa: "Misteriosos son los caminos del Mall".

lunes, 10 de septiembre de 2007

Motivaciones, cuentos, mafias y blog

Me da risa cuando escucho la afirmación de que los seres humanos somos racionales. ¿Es que es tan difícil darse cuenta de que eso es mentira? Si fuéramos racionales no existirían guerras. Somos animales emocionales con una acotada capacidad de raciocinio, a lo sumo. Por ello siempre me han interesado aquellas situaciones en que nuestra racionalidad desaparece(accidentes, enamoramiento, crisis, etc.) o peor aún, se funde con nuestros instintos animales, y dicho interés se hace evidente al momento de escribir cuentos.
No me interesa escribir historias lindas, predecibles, olvidables. Tampoco me gusta irme al extremo de la literatura gore, ya que en muchos casos las tripas y sangre terminan volviéndose muletas para suplir la falta de una historia que atrape al lector. ¿Y por qué digo esto? Porque revisando los cuentos que he publicado en este blog hasta ahora, caí en cuenta que la muerte tiene un lugar predominante. Lo cual puede no ser del gusto popular, pero al menos es honesto en mis motivaciones. ¡Nooo! no es que quiera transformarme en asesino en serie (aún ), me refiero a hurgar en la irracionalidad humana, ¡eso!
No tengo estudios formales de literatura(salvo todo lo que he leído), ni he participado en esas pequeñas mafias llamadas talleres literarios. Simplemente porque no me interesa seguir a ningún "maestro" (tengo problemas con las figuras de autoridad ), no sé jugar a las palmaditas en la espalda (zalamería correligionaria), ni quiero disparar la inquina gratuita y personal contra aquellos que no forman parte de mi clica/banda/tropa/grupo/logia (algunos talleres/círculos literarios parecen partidos políticos por lo mala leche). Por eso prefiero seguir escribiendo online, para que mis letras sean juzgadas por su mérito(o la falta de él) y no por la simpatía(o más probablemente, antipatía ) que pueda despertar el mono que escribe en este blog, osea yo.

Como bien lo indica el formulario de comentarios, me interesa recibir opiniones interesantes (osea críticas con fundamento), independiente de si son favorables o no , para ir aprendiendo de mis errores. A final de cuentas creo que esa es la mejor forma de mejorar. Y por eso valoro aquellos comentarios que se explayan sobre las razones de por qué un cuento les gustó o no.

El final lo es todo, TODO.

PD: Tal vez, sólo tal vez me desaparezca por algún tiempo. Si llega a pasar, será porque ando paseando con mi tía que vino de visita desde Sao Paulo. Hace 23 años que no venía a Chile, así que le estoy mostrando Antofagasta.

sábado, 1 de septiembre de 2007

Apnea

Chocó unas rocas por el lado de babor. El catamarán comienza a hundirse, todo es caos y desesperación. Camino parsimoniosamente entre la multitud agitada, que grita y corre sin rumbo. El alegre paseo por la costa se ha tornado en pesadilla, al menos para ellos.

Una mujer se detiene justo frente a mí. Sus ojos color miel se enmarcan en su cabellera pelirroja. El piercing que lleva en la ceja derecha acentúa el gesto que acompaña a su pregunta.
- ¿Cómo puedes estar tan tranquilo?
- Porque sé que todos van a morir, incluso tú. Le respondo, al tiempo que mi rostro esboza una sonrisa.
- ¿¡Qué!? ¿¡Estás enfermo de la cabeza!?¿Pero cómo puedes decir eso? Me dice ella con la cara desencajada.
- ¿Que acaso no es evidente? En este catamarán hay 189 pasajeros y sólo 28 chalecos salvavidas. Lo cual provocará que la multitud histérica se pelee a muerte por uno de ellos, lo que a la larga implica que todos morirán. Ya que aquellos que logren apoderarse de un chaleco corren el riesgo de morir por los golpes de los demás pasajeros. Y aún en el caso de lograr escapar, estarán tan cansados que no podrán soportar mucho tiempo en este oleaje.
- ¡Pero tú también morirás! Me gritó ella, casi como enrostrándome su desesperación.
- No, yo me salvaré. Volví a sonreír.

Me aferré a la baranda de estribor con ambas manos. Nunca sabré si no alcancé o no quise avisarle de la ola que se erguía a sus espaldas. Aquella ola de cinco metros tiró a la mujer por la borda. Antes de que alguien pudiera pensar siquiera en ayudarla, otra ola la azotó contra las rocas, dejándola inconsciente. La sangre manaba profusamente de su cabeza y el remolino que las olas formaban al reventar contra el islote, comenzó a formar una figura parecida a una rosa. Y pensé que ninguna corona de flores podría hacer justicia a aquella muerte tan bella. Su cuerpo se perdió entre las rocas. Seguí camino a proa, para finiquitar mi tarea.

Sebastián se pone el chaleco salvavidas que le acaba de quitar a una niña, a la cual dejó sangrando debido a la patada que le dio en la cara. Me ve, le lanzo un extintor que tomé del pasillo inferior, pero yerro. Él se abalanza sobre mí, me levanta como un muñeco de trapo y me lanza contra la puerta de la cabina. Aún algo aturdido, me levanto y lo embisto con furia, él cae contra una baranda. En medio del caos, a uno de los guías, pescador artesanal según sus propias palabras, se le cae un pequeño cuchillo. Lo tomo y corro hacia Sebastián antes de que logre pararse y le hundo la pequeña hoja en el pecho, logrando mi objetivo de rasgar el chaleco salvavidas. Él descarga su puño en mi mejilla izquierda y sale corriendo. No se ha dado cuenta que el chaleco quedó inservible.

Él se lanza al agua, yo me tiro tras él. Me hundo unos 5 metros hasta que mi figura se confunde con el fondo. Veo la hélice del catamarán atrapada en unas rocas, las piernas de todos los condenados que luchan inútilmente por seguir a flote, la espuma de las olas que revienta con furia contra las rocas. Las mismas que conforman ese pequeño islote donde habita la colonia de lobos marinos que a diario se ve perturbada por las hordas de turistas, empuñando sus cámaras, gritando, haciendo señas. Todos vinieron a ver el espectáculo de los lobos marinos, sin saber que serían ellos quienes le ofrecerían un espectáculo a los lobos, el más trágico de todos. Desde el fondo, las paredes del islote parecen fundirse con el cielo y la espuma simula una corona al oleaje furioso que reina en estas aguas.

De pronto veo el chaleco rasgado que baja desde la superficie, como una sentencia naranja y fatídica. Comienzo a subir, aprovecho una ola para aparecer por su espalda. Está indefenso, a pesar de su metro noventa de estatura y sus 85 kilos de peso. Casi siento lástima por él, casi.

Él es mayor en edad y porte, y siempre aprovechó dicha ventaja. ¡OH si! No hubo ocasión en que él no me golpeara. Ya fuera para quitarme algo, para alejarme de alguna chica que le gustara, para lucirse delante de sus compañeros de curso o simplemente por diversión. Aún recuerdo cuando mi padre tuvo la pésima idea de inscribirme en la academia de natación del colegio. Odiaba ir, sentir el olor a cloro, ver a los cuicos y sus maneras educadamente despectivas, la ausencia de olas que evidenciaba una ausencia mayor, de vida. Pero ninguna de esas era la razón principal. Lo peor sin duda, era que siempre me encontraba a Sebastián, o mejor dicho él me encontraba a mí. Y por supuesto, no perdía oportunidad de dejarme en ridículo. Me hundía la cabeza en el agua hasta que mi cara se ponía morada. Cada vez me hundía por mayor tiempo, poniendo a prueba mi resistencia, hasta aquella vez en que me tuvieron que sacar los salvavidas de la piscina. Él obviamente dijo que era sólo un juego y al irse impune, su risotada resonó por todo el lugar.

Las olas se arremolinan a nuestro alrededor, mientras recuerdo el eco de su risa. Antes que se percate de nada, cruzo mis antebrazos por delante de su cuello, mis piernas envuelven su tórax, tomo una última bocanada de aire, para luego volverme peso muerto. Lenta e inexorablemente nos vamos hundiendo, mis ojos se fijan en los rostros de todos quienes desesperadamente luchan por seguir a flote y no ser arrojados contra las rocas. Poco a poco los rostros se transforman en manos que se agitan, luego en piernas que patalean sin ritmo, exhaustas. A tres metros de profundidad el agua está calma, ni siquiera los manotazos salvajes de mi presa logran disturbar la quietud circundante. Los peces nadan ignorantes del espectáculo dantesco que se cierne sobre ellos.

Ironía, eso es lo que es. Tantas veces me hundió la cabeza en el agua, por tanto tiempo, que mi alma se puso morada, y mi odio se acostumbró a contener la respiración. Siento cómo la angustia se apodera de su ser, mientras la desesperación patalea en sus entrañas. Espasmos, burbujas, contorsiones, manotazos, un ruido gutural y submarino, luego retorna la calma. Pequeñas burbujas salen de su boca mustia, su corazón que hace segundos latía desbocado ahora guarda silencio.

Su cuerpo flota libre e inerte, miro alrededor. Esto parece un jardín digno de Lovecraft. De la superficie siguen cayendo cuerpos, que quedan esparcidos en el fondo, con la gracia de hojas otoñales. Los más agradecidos son los cangrejos que se preparan para el festín.

En el ascenso veo un pequeño lobo marino que nada entre la muerte. Una pequeña sandalia me saca de mi error. Es la pequeña víctima de Sebastián, quien me suplica que la ayude. Un segundo de duda da pie a la primera brazada, logro llegar hasta ella, le digo que se aferre a mis hombros, haciendo hincapié en que no debe cruzar los brazos en mi cuello. Con mucho esfuerzo logro alejarnos del islote rocoso. Desde unos cincuenta metros observo a los pocos que aún luchan contra el oleaje y el filo de las rocas. Una hora después aparece un bote de pescadores, hago señas infructuosamente, hasta que el agudo grito de la niña logra captar su atención. Reman deprisa, nos suben al bote, unos minutos después vamos hacia la costa, donde una ambulancia nos llevará al hospital.

Al otro día, desperté y la enfermera me cuenta que todos los medios quieren hablar conmigo, por mi heroísmo al salvar a la pequeña Cristina, de aquella catástrofe ocasionada por un capitán ebrio. Yo por supuesto, les dije que no soy ningún héroe sino apenas un sobreviviente que disfruta del poder respirar, al fin.



miércoles, 29 de agosto de 2007

Búsquedas rápidas para Firefox

Una forma de mejorar aún más nuestro navegador favorito, es usando métodos de búsqueda rápida. Trataré de explicarlo de la mejor forma posible para que todos puedan sacarle provecho.

Supongamos que necesito hallar una imagen con el rostro de Einstein. Lo usual sería abrir una ventana, ir a google, elegir la pestaña de imágenes, escribir Einstein y apretar buscar. 5 pasos.

¿Como agilizar esta búsqueda?

En el menú de Firefox tienes que hacer click en Marcadores-->Administrar marcadores. Aparecerá una nueva pantalla, en ella haz click donde dice Nuevo marcador. Aparecerá un cuadro de texto como éste:

Nota: Los datos importantes son ubicación que es la url de búsqueda. Y palabra clave que le indicará a Firefox cuando queramos iniciar una búsqueda, en vez de estar escribiendo una dirección normal. La palabra clave es a gusto de cada uno, yo uso letras pero también se pueden usar palabras. Por ejemplo, en la búsqueda de rostros usar caras como palabra clave.

Luego, debes completar los datos del nuevo marcador:

Para cada búsqueda rápida, debes repetir el proceso y completar los siguientes datos.

Google:
Nombre. Google (duh!)
Ubicación. http://www.google.cl/search?q=%s
Palabra clave: g
Descripción. Esto es opcional, si quieres lo dejas en blanco.
¿Cómo se usa? En la barra de direcciones ponen g más la palabra a buscar. Osea, si quiero buscar información sobre autos, escribo g autos. Así de simple.

Búsqueda de rostros en Google.
Nombre. Google Faces
Ubicación.http://images.google.cl/images?q=%s&imgtype=face
Palabra clave: f
Modo de uso. f palabra

Búsqueda de imágenes
Nombre. Búsqueda de imágenes
Ubicación. http://images.google.cl/images?q=%s
Palabra clave. i
Modo de uso. i palabra

Búsqueda en el diccionario de la RAE.
Nombre: RAE
Ubicación: http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=%s&TIPO_HTML=2
Palabra clave: rae

Búsqueda de torrents
Nombre. BitTorrent
Ubicación. http://www.mininova.org/search/?search=%s
Palabra clave. t

Búsqueda en YouTube
Nombre. YouTube
Ubicación. http://www.youtube.com/results?search_query=%s&search=Search
Palabra clave. y

Como se habrán dado cuenta, una vez definidas las búsquedas rápidas, simplemente se usan poniendo en la barra de direcciones la palabra clave seguida de la palabra buscada.

¿Y qué pasa si quiero buscar por más de una palabra o una frase?
Se usa el mismo procedimiento. Así, si quiero buscar una foto con el rostro de Sharon Stone. Simplemente escribo en la barra de direcciones: f sharon stone. Y como en mi caso, f es la palabra clave definida para buscar rostros entonces Firefox hace el resto.

¿Aún tienes dudas? Deja un comentario =)

Link relacionado. Mejores complementos para Firefox.

martes, 21 de agosto de 2007

Espuelas arribistas

Se acerca Septiembre y como todos los años, ya veo aparecer a los fundamentalistas de sombrero y espuelas. Rasgando vestiduras por el poco respeto a las tradiciones, al traje de huaso, a la cueca y blah, blah, blah!

Diversidad

Siendo nacido y criado en Antofagasta, para mí la identidad de Chile es mar, desierto, altiplano, sol, esfuerzo. Es gente morena, silenciosa y trabajadora, que no tiene nada que ver con huasos, ni rodeos.

No me imagino a un chilote con espuelas, o a un pascuense con poncho.

La identidad de Chile está intrínsecamente ligada al mar sin embargo, salvo la tradición chilota, el discurso oficial parece pasar por alto completamente a la gente de mar. Y eso se nota no sólo en los discursos sino esencialmente en las leyes y su aplicación. Ya que los grandes grupos económicos hacen lo que quieren con nuestros ríos y costas, en clara connivencia de parte de las autoridades. Eso me parece una afrenta muchísimo más grave a nuestra identidad que el no saber bailar cueca.

Me parece un error el tratar de encajonar la identidad de una región a un único modelo. Y eso se acentúa aún mas cuando hablamos de un país. En Brasil jamás vi a nadie obsesionado con destacar(mucho menos imponer) la samba o el vestuario de las santeras como "oficial". En Argentina lo mismo, cada zona destaca sus costumbres, bailes y platos típicos. Sin que ello implique desmedro a las demás zonas del país.

Sin fronteras

Me da un poco de rabia cuando escucho a otras personas, hablar con cierto desdén hacia la cultura andina con frases como: "Ésa es música boliviana". Y desde el otro lado de las fronteras tampoco lo hacen mal. Por ejemplo cuando Evo Morales sale a "reivindicar" la diablada o el charango como bolivianos pfff. En ambas partes se revela una ignorancia supina, ya que las culturas andinas son anteriores a cualquier frontera heredada de la Conquista, por lo que no tiene sentido el encerrar dicha cultura en uno u otro feudo. Es más, los habitantes del altiplano cruzan las fronteras todos los días sin que ello les importe o marque diferencia alguna, porque al igual que pascuenses y mapuches, se reconocen primero en su etnia y luego acaso en fronteras políticas.

Arribismo

En mi opinión el traje de huaso refleja el típico arribismo chileno, se me hace más un disfraz que una vestimenta. Es como si una vez más, Chile tratara de inventarse un pasado a través del sombrero, el poncho y las espuelas. Tratando de ocultar su herencia mapuche debajo de una manta hilvanada de arribismo y falsedad.

Me pregunto ¿donde están los defensores de la "identidad" cuando Faladeuda muestra comerciales con puros rubios, ojos azules? ¿Por qué los mismos que tanto cacarean por los huasos y la cueca no reclaman cuando se pasa a llevar las tradiciones, DERECHOS, creencias y herencia mapuche, aymara, rapa nui? ¿Por qué se permiten abusos contra nuestra tierra, mar y gente?

Al parecer da lo mismo que un gran señor desconozca los derechos y dignidad de sus trabajadores. Siempre y cuando se ponga una manta y un sombrero huaso: It's all right!


Cultura dinámica

La cultura e identidad de un pueblo no son estáticas. Evolucionan acorde a los tiempos y usanzas de cada época. Por ello, no debe extrañar que exista una cumbia chilena.

En lo personal, nunca he sentido un gusto particular por la cueca. Se me hace lejana y la asocio con los viejos latifundistas, tan dados a abusar de los peones y los animales(rodeo). Prefiero escuchar una zampoña sentado frente al mar o una sirilla chilota.

Día a día

Nunca he creído en esa chilenidad de supermercado, donde se ponen banderitas y guirnaldas. Donde los empleados se visten de huaso y las promotoras ofrecen cualquier cuchufleta tricolor. Para mí, y en esto no busco imponer puntos de vista, la identidad se construye en la cotidianeidad del pueblo. En el vendedor ambulante, en el cantante de micro, en el buen vino, en los asados regaos, en ese constante devenir entre el trabajo y la juerga, en obreros que pagan con su sudor los lujos del patrón. Y a la luz de ésto último, me parece que no es sano defender irreflexivamente todo lo que nos identifica.

Como dicen Los Miserables, Chile no es una postal.

¿Y ustedes qué opinan?